Información-Aislamiento térmico de Celulosa.



Perdidas de energía

Aislamiento de celulosa ecológica.

Aislamiento de celulosa ecológica

     El aislamiento de las viviendas impregnadas de fibras de celulosa, producidas a partir de periódico reciclado, se remonta a la Primera Guerra Mundial. En la Universidad de Saskatoon, en Canadá, llevaron a cabo la investigación para obtener un nuevo material aislante basado en el "polvo de papel" (maskerated paper), patente Inglesa del siglo XIX. La investigación terminó en el año 1919 y se inició la producción a escala industrial.

Gracias a sus muchas virtudes Cellulose Fiber Insulación (CFI), así llamaron a este material, se ha convertido, incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, en el producto popular de aislamiento térmico en los EE.UU. y Canadá, y luego se ganó el mercado europeo.

El aislamiento de celulosa térmica empezó a usarse en países de Europa occidental durante la crisis energética en el período 1970-1980, entonces la comunidad rápidamente reconoció y apreció valores saludables, ambientales y económicos de este aislamiento, gracias a estos valores, de manera sistemática ha ganado popularidad.


Carácter ecológico de celulosa.

     Una característica común de la celulosa, es su carácter ecológico, que permite no sólo obtener resultados en la operación de ahorro de energía en las viviendas y mantener sus interiores saludables y clima de higiene, sino también en la etapa de la producción, necesitamos relativamente menos energía que para producir otros tipos de aislamientos. La cantidad de energía que se requiere para producir 1m3, de aislamiento de celulosa (aproximadamente 5Wh/m3) es mucho menor que la requerida para producir cantidades similares de otros tipos de aislamientos.

La materia prima se procesa con material orgánico derivado directamente de las fibras de madera hechas en pasta de papel-pulpa. Desaparece de la producción un problema de eliminar residuos, ya que el proceso puede ser repetidamente procesado.

Cabe señalar que es un producto biológicamente limpio, que durante muchos años permanecerá neutral a destructivos agentes biológicos, tales como bacterias, moho, algas, hongos, parásitos de la madera, e insectos y roedores.

La presencia de retardantes adecuadamente seleccionados, y conservantes de la madera (sales de boro) aumentan su resistencia al fuego y la protege contra la putrefacción. Al mismo tiempo estas sustancias son inofensivas: no emiten compuestos peligrosos (incluso a temperaturas altas), no causan alergias. El producto no tiene partículas irritantes para los pulmones, y por lo tanto no representa ningún riesgo para la salud.

También es un material biológicamente puro debido a su neutralidad electroestática, que se refleja en no atraer partículas de polvo donde generalmente habitarían las bacterias.

La presencia de aislamiento de celulosa en la construcción de edificios, no sólo impide el crecimiento de microorganismos en la capa de aislamiento, sino que también actúa como un freno para colonias de hongos, parásitos y moho en las estructuras de madera.


Propiedades de difusión y ventilación de fibras de celulosa.

     El aislamiento de celulosa en comparación con otros soportes de aislamientos, tiene propiedades de absorción, acumulación, y difusión de la humedad y calor. Ésta es una característica común de todos los aislamientos biológicos. "Equipado con la sabiduría de la naturaleza" regulan su ambiente, dependiendo de las condiciones térmicas y de humedad. Además de las fibras de celulosa las mismas características tienen aislamientos de corcho, lino, cáñamo, paja, serrín, y en una forma ligeramente diferente, el aislamiento de lana de los animales, plumas y plumón. La clave para entender ese fenómeno es la superficie porosa de las fibras y su estructura esponjosa. La cuál si está bien conservada no pierde las capacidades de difusión y aislantes. Retiene la humedad y desplaza el exceso a lugares con menos saturación. Las fibras de celulosa la pueden absorber, incluso en cantidades superiores a diez veces la masa de carga del aislante.

En condiciones comparables se difunde a una velocidad de aproximadamente 30% más rápido del proceso de evaporación de agua estancada (mayor evaporación de la superficie).

  Esta propiedad hace que en estos aislamientos no es necesario usar barreras de vapor, lo que reduce los costes de material y mano de obra. Las fibras de celulosa absorben la humedad del aire, de lugares calientes a lugares mas fríos; y dependiendo de la diferencia de los niveles de humedad - también en dirección opuesta. El aire que entra a la estructura, devuelve algo de humedad, con la energía. En términos de la construcción esta propiedad "respiración" del aislamiento hace que el exceso de humedad se evapore rápidamente. Este hecho también esta relacionado con otra característica de las propiedades de la celulosa, es decir la protección de viviendas de las heladas de invierno y en los meses de verano de sobrecalentamiento, sobre todo en las habitaciones situadas en el ático.

Las fibras de celulosa de hecho pueden recibir del ambiente la humedad y obligar a que se evapore. Igual hacen con el calor, que acumulan en si mismo, retrasando su emisión al medio ambiente, que en condiciones de calor extremo hace de barrera, que evita que altas temperaturas penetren al interior.

 

 

 

 

 


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Aisla Fiber - aislamiento ecológico de celulosa

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